La unción divina del Señor Jesucristo, que constituye un rasgo importante de su gloria oficial y abre al pueblo de Dios un cauce de las más costosas bendiciones, forma un tema distinto y sagrado de los escritos proféticos. «El Espíritu del Señor Dios está sobre mí, porque me ha ungido el Señor.» «Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces; y reposará sobre Él el Espíritu del Señor.» Esta unción estaba sobre el Redentor en riqueza y fragancia infinitos. «Dios no le da el Espíritu por medida.» Como esencialmente Jehová, no la necesitaba; pero como gran Sumo Sacerdote y cabeza mediadora de su «iglesia, que es su cuerpo, la plenitud de aquel que todo lo llena en todo», era necesario que el óleo de la unción estuviera sobre Él en su máxima plenitud.
Como uno con Él, todos los miembros participan igualmente. «Es como el óleo precioso sobre la cabeza, que descendió sobre la barba, la barba de Aarón, y llegó hasta el borde de sus vestiduras»; aun hasta el creyente más humilde. ¡Ah! Y el que yace más bajo es el que más recibe de ese «óleo precioso» al descender de Jesús; la mano de la fe, que apenas toca el borde de su manto, recibe de aquel que fue «ungido con óleo de alegría más que a sus compañeros». Querido lector, ¿eres profesamente uno con Jesús y con sus santos? Entonces busca, oh, busca con diligencia, un grado cada vez mayor de esta santa y fragante unción. No te detengas antes de alcanzarla. No te conformes con un mero profesar, teniendo nombre de vivir y careciendo de las evidencias esenciales de la vida verdadera, mientras muestras muchos de los temibles rasgos de la muerte espiritual.
La posesión de esta unción del Espíritu Santo decidirá la trascendental y acaso para ti dudosa cuestión de tu unión con Cristo. Los hombres notarán que has estado con Jesús y que has aprendido de Él. Tu vida será un reflejo, tenue a lo sumo, pero reflejo al fin, de su vida santa. Llevarás alguna semejanza con aquel que es «todo codiciable»; tu espíritu respirará su mansedumbre; tu conducta estará marcada con su gentileza; toda tu conversación estará sazonada con su gracia; «todos tus vestidos olerán a mirra, áloe y casia, desde las casas de marfil»; una unción empapará tus oraciones, un poder irresistible acompañará tus labores, y en todo lugar serás un olor fragante de Cristo, bendito y fuente de bendición.
Busca, pues, sin descanso esa santa unción del Espíritu que desciende de la Cabeza ungida a todo su cuerpo. No des un paso más sin ella; que tu único afán sea reflejar cada día más el carácter del Salvador y manifestar las evidencias vivas de que estás verdaderamente injertado en Él.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - September 14
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.