En la lucha contra ciertos pecados, no queda otro modo de victoria sino la huida. Los antiguos naturalistas escribían mucho acerca de los basiliscos, cuyos ojos fascinaban a sus víctimas y las hacían presa fácil. Así también, la sola mirada de la maldad nos pone en solemne peligro. Quien quiera estar a salvo de los actos de mal debe alejarse apresuradamente de las ocasiones de ellos. Ha de hacerse pacto con nuestros ojos para no siquiera mirar la causa de la tentación, porque tales pecados solo necesitan una chispa para comenzar, y ¡un incendio sigue en un instante!
¿Quién entraría por capricho en la choza del leproso y dormiría entre su horrible corrupción? Solo el que desea ser leproso él mismo cortejaría así el contagio. Si el marinero supiera cómo evitar la tormenta, haría cualquier cosa antes de arriesgarse a enfrentarla. Los pilotos cautelosos no desean probar qué tan cerca pueden navegar del banco de arena, ni cuántas veces pueden rozar una roca sin que el barco haga agua; su meta es mantenerse lo más cerca posible del centro de un canal seguro.
Este día puedo estar expuesto a gran peligro; dame, pues, sabiduría para mantenerme fuera de él y evitarlo. Las alas de una paloma pueden sernos hoy de más utilidad que las fauces de un león. Es cierto que puedo parecer un perdedor al rechazar la mala compañía; ¡pero mejor dejar mi manto que perder mi carácter! No es necesario que yo sea rico, pero es imperativo que yo sea puro. Ningún lazo de amistad, ninguna cadena de belleza, ningún destello de talento, ninguna saeta de escarnio, deben apartarme del sabio propósito de huir del pecado. He de resistir al diablo, y él huirá de mí; pero los deseos de la carne, de ellos he de huir, o de lo contrario me vencerán con seguridad. ¡Oh Dios de santidad, preserva a tus Josés, para que Madam Burbuja no los hechice con sus viles sugestiones! ¡Que la horrible trinidad del mundo, la carne y el diablo nunca nos venza!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: July 25 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.