Este incidente es un emblebra instructivo de la segura victoria de la obra divina sobre toda oposición. Siempre que un principio divino es lanzado en el corazón, aunque el diablo pueda fabricar una imitación y producir enjambres de oponentes, tan cierto como que Dios está en la obra, ésta tragará a todos sus enemigos. Si la gracia de Dios toma posesión de un hombre, los magos del mundo pueden arrojar todas sus varas; y cada vara puede ser tan astuta y venenosa como una serpiente—pero la vara de Aarón devorará sus varas.
Los dulces atractivos de la cruz cortejarán y ganarán el corazón del hombre, y el que vivía sólo para esta tierra engañosa tendrá ahora un ojo para las esferas de arriba y un ala para remontarse a las alturas celestiales. Cuando la gracia ha triunfado—el mundano busca el mundo venidero.
El mismo hecho puede observarse en la vida del creyente. ¡Cuántas multitudes de enemigos ha tenido que enfrentar nuestra fe! Nuestros viejos pecados—el diablo los arrojó delante de nosotros, y se convirtieron en serpientes. ¡Qué huestes de ellos! Ah—pero la cruz de Jesús los destruye a todos. La fe en Cristo acaba en breve con todos nuestros pecados. Entonces el diablo ha lanzado otra hueste de serpientes en forma de pruebas mundanas, tentaciones, incredulidad; pero la fe en Jesús es más que suficiente para ellas, y las vence a todas.
El mismo principio absorbente resplandece en el servicio fiel a Dios. Con un amor entusiasta por Jesús, las dificultades se superan, los sacrificios se vuelven placeres, los sufrimientos son honores. Pero si la religión es así una pasión que consume en el corazón, entonces se sigue que hay muchas personas que profesan religión—pero no la tienen; pues lo que tienen no soporta esta prueba. Examinad a vosotros mismos, lector mío, en este punto. La vara de Aarón probó su poder dado por el cielo. ¿Lo está haciendo vuestra religión? Si Cristo es algo para vos—ha de serlo todo para vos. ¡Oh, no descanséis hasta que el amor y la fe en Jesús sean las pasiones dominantes de vuestra alma!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: June 28 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.