No puede haber asentimiento a oraciones que no se entienden. Un verdadero ministro cristiano buscará mucho más hacer bien espiritual a las almas de los hombres que obtener para sí el mayor aplauso. En esto se muestra servidor de Cristo. Los niños suelen quedar impresionados por la novedad; pero no obréis como ellos. Los cristianos deben ser como niños, libres de engaño y malicia; sin embargo, no deben ser inhábiles para la palabra de justicia, sino solo para las artes del mal. Es prueba de que un pueblo ha sido abandonado por Dios cuando lo entrega al dominio de quienes le enseñan a adorar en otra lengua. Jamás podrán beneficiarse de tal enseñanza. Y, con todo, así hacían los predicadores que impartían sus instrucciones en una lengua desconocida. ¿No haría esto ridículo el cristianismo ante un gentil, oír a los ministros orar o predicar en un idioma que ni él ni la asamblea entendían? Pero si los que ministran interpretan con claridad la Escritura, o predican las grandes verdades y reglas del evangelio, un gentil o una persona sin instrucción podría convertirse al cristianismo. Su conciencia podría ser tocada, los secretos de su corazón podrían serle revelados, y así podría ser llevado a confesar su culpa y a reconocer que Dios estaba presente en la asamblea. La verdad de la Escritura, enseñada con claridad y oportunidad, tiene un poder admirable para despertar la conciencia y tocar el corazón.
Desórdenes por la vano ostentación de los dones; (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — 1 Corinthians 14:15-25
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.