Pensamientos vespertinos

La verdad de Dios produce santidad en el corazón renovado

La verdad divina, cuando se recibe en el corazón, tiende naturalmente a producir santidad. Cada doctrina, precepto y promesa del evangelio nos humilla, nos aparta del pecado y nos conduce a una vida santa.

Es tendencia natural de la verdad divina, cuando se recibe en el corazón, producir santidad. El designio de todo el plan de redención era asegurar la más alta santidad y felicidad de la criatura; y cuando el evangelio llega con el poder de Dios para la salvación del alma, este fin se cumple de manera preeminente. El hombre renovado es un hombre perdonado; el perdonado se vuelve un hombre santo; y el santo es un hombre feliz. Contemplemos, pues, la palabra de Dios y tracemos la tendencia de cada doctrina, precepto, promesa y amenaza.

Consideremos la doctrina del amor eterno de Dios a su pueblo, visto en su elección para vida eterna. ¡Cuán santa es la tendencia de esta verdad! «Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él en amor». No desechemos esta gloriosa doctrina; es revelada, y por tanto debe recibirse plenamente; es santa, y por tanto debe amarse ardientemente. Recibida en el corazón por la enseñanza del Espíritu, pone el orgullo del hombre en el polvo y expande la mente con las más sublimes visiones de la gloria, la gracia y el amor de Jehová.

No menos santificadora es la doctrina de la gracia libre, soberana y distintiva de Dios. Sentir que solo Dios nos ha hecho diferir de otros, que lo que tenemos lo hemos recibido, es una verdad que, experimentada en el corazón, tiene la influencia más santa. Pone el hacha a la raíz del yo, silencia los susurros de la vanagloria y coloca la corona donde solo debe brillar: sobre la cabeza de la misericordia soberana. Señor, ¿por qué yo? Tu misericordia me buscó, tu gracia me escogió y me hizo milagro de tu poder omnipotente. Toma, pues, mi cuerpo, alma y espíritu, y que sean, en el tiempo y por la eternidad, un templo santo para tu gloria. Toda Escritura, en su naturaleza y efecto, es santa; y cuando se recibe como la buena simiente del reino, produce aquello que concuerda con su propia naturaleza: santidad.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - October 22

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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