Palabras diarias para los peregrinos de Sion

La verdad que santifica el corazón

Cuando el evangelio viene en el Espíritu Santo, la verdad obra santificando el corazón con sentimientos santos y celestiales, y se torna un bendito anticipo de la herencia de los santos.

Cuando el evangelio viene "no solo en palabra, sino también en poder," viene "en el Espíritu Santo," es decir, con la enseñanza y el testimonio del Espíritu Santo. Es esta venida "en el Espíritu Santo" lo que da a la verdad en su poder una influencia santificadora tan grande sobre el corazón. Pero preguntarás, quizá, ¿qué es una influencia santificadora? Es la comunicación de sentimientos santos, deseos celestiales y afectos benignos; en una palabra, es el soplo en el alma de aquella dulce espiritualidad de mente que es vida y paz.

Si somos del pueblo de Dios, él nos escogió en Cristo "antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él en amor." Si nos disciplina en este tiempo de prueba, es "para nuestro provecho, para que seamos partícipes de su santidad" (Heb. 12:10). Es esta santidad de corazón, esta mentalidad celestial lo que entiendo cuando hablo de la influencia santificadora de la verdad en su poder.

Ahora bien, ¿vino la verdad alguna vez a tu alma con alguna medida de esta influencia santificadora? ¿Alguna vez anhelaste salir de la capilla, ir a tu casa, caer de rodillas y tener bendita comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo? ¿Y fuiste alguna vez tan favorecido cuando llegaste a casa? O a veces, cuando a solas, en la lectura, la meditación o la oración secreta, ¿vino la palabra de Dios a tu alma con aquella dulce unción, fragancia y rocío, que parecía tornar sagrada la misma habitación en que te hallabas? Recuerdo cuando Dios se complacía en revelar a su amado Hijo a mi alma en mi cuarto de enfermo hace muchos años; temía casi salir de mi aposento por miedo de perder los dulces y santos sentimientos y la bendita espiritualidad de mente que entonces y allí gozaba. Ten por seguro que hay una santidad de corazón y de afecto, una santidad interior, sin la cual nadie verá al Señor; y ten por seguro que, siempre que la verdad entra en el alma de un creyente, viene con esa influencia santificadora, que no solo le da idoneidad para, sino que es un bendito anticipo de la herencia de los santos en luz.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: May 26

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura