Una vida que resplandece

La verdadera consagración es rendirse a la voluntad de Dios

La verdadera consagración no consiste en la actividad intensa, sino en la entrega gozosa a la voluntad de Dios, aun en el silencio y el sufrimiento.

"Es la voluntad del Señor. Que haga lo que le parezca mejor." 1 Samuel 3:18

El corazón de la consagración no es la entrega a esta o aquella clase de servicio por Cristo, sino la entrega a la voluntad divina, cualquiera que sea lo que Dios disponga. Puede que no sea ninguna forma de actividad: a veces es una espera tranquila. La consagración no consiste en llevar a Cristo una gran cantidad de almas, en asistir a muchísimas reuniones, ni en enseñar o predicar.

Algún cansado, encerrado en la oscuridad, en la cámara del dolor, puede estar ilustrando la verdadera consagración con mucha más hermosura que aquellos cuyas manos están más llenas de actividades cristianas en el mundo ajetreado.

La consagración es la entrega a la voluntad de Cristo. Es la disposición de hacer, no lo que nosotros queremos hacer en su servicio, sino lo que Él nos da que hagamos. Cuando llegamos a este estado, no necesitaremos esperar mucho para encontrar nuestra obra.

"Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. El Señor dio, y el Señor quitó. ¡Bendito sea el nombre del Señor!" Job 1:21

"Padre, si quieres, te ruego que apartes de mí esta copa de sufrimiento. Sin embargo, no se haga mi voluntad, sino la tuya." Lucas 22:42

"¡Hágase la voluntad del Señor!" Hechos 21:14

Tu camino, no el mío, oh Señor,

por oscuro que sea,

condúceme por tu propia mano,

elige el sendero para mí.

No me atrevo a escoger mi suerte,

no lo haría aunque pudiera;

elige por mí, Dios mío;

¡así caminaré rectamente!

Horatius Bonar

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: TRUE CONSECRATION

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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