Ayuda para cada día

La verdadera consagración va más allá de lo que nos agrada

La verdadera consagración no se mide por lo que disfrutamos hacer para Cristo, sino por nuestra disposición alegre a cumplir cuanto Él nos encomiende, aun en la quietud.

Alguna alma cansada, recluida en la oscuridad, en la cámara del dolor

Muchos de nosotros tenemos nuestros pequeños proyectos favoritos en la obra cristiana, nuestros pasatiempos placenteros de servicio para nuestro Maestro, cosas que nos gusta hacer. En ellos entramos con entusiasmo. Son de nuestro agrado. Nos entregamos a ellos con vehemencia y ardor. Suponemos que estamos plenamente consagrados a la obra de Cristo porque estamos tan dispuestos a hacer estas cosas. Tal vez lo estemos — pero existe una prueba más rigurosa. No se trata de si estamos dispuestos a hacer por Cristo las cosas que nos gustan — sino de si estamos dispuestos a hacer con el mismo fervor cualquier cosa que Él nos encomiende.

El corazón de la consagración no es la devoción a esta o aquella clase de servicio por Cristo — sino la devoción a la voluntad divina revelada en las Escrituras.

Puede que no sea ninguna forma de actividad — a veces es una espera silenciosa.

No consiste en llevar a Cristo a gran cantidad de almas, asistir a muchas reuniones religiosas, ni hablar mucho.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Some weary one, shut away in the darkness, in the chamber of pain

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura