Parecía humildad recurrir a los ángeles, como si los hombres fueran conscientes de su indignidad para hablar directamente con Dios. Pero no es justificable; es tomar el honor que solo se debe a Cristo y otorgárselo a una criatura. En realidad había orgullo en esta aparente humildad. Quienes rinden culto a los ángeles desconocen a Cristo, el único Mediador entre Dios y los hombres. Es un agravio a Cristo, que es la Cabeza de la iglesia, valerse de cualquier intercesor que no sea él. Cuando los hombres sueltan su asimiento de Cristo, se aferran a lo que no les servirá de nada. El cuerpo de Cristo es un cuerpo que crece. Y los verdaderos creyentes no pueden vivir según las costumbres del mundo. La verdadera sabiduría consiste en mantenerse cerca de las ordenanzas del evangelio, en entera sujeción a Cristo, que es el único Cabeza de su iglesia. Los sufrimientos y ayunos impuestos por uno mismo podían tener apariencia de espiritualidad poco común y de disposición al padecimiento, pero no rendían «ningún honor» a Dios. Todo aquello tendía, de manera equivocada, a satisfacer la mente carnal, gratificando la propia voluntad, la propia sabiduría, la propia justicia y el desprecio por los demás. Tales cosas ni siquiera llevan consigo la apariencia de sabiduría, o tienen una apariencia tan tenue que no hacen ningún bien al alma ni proveen para satisfacer la carne. Lo que el Señor ha dejado como indiferente, considerémoslo así y dejemos a los demás con la misma libertad; y recordando la naturaleza pasajera de las cosas terrenales, procuremos glorificar a Dios en el uso de ellas.
Capítulo 3
Los colosenses exhortados a tener la mente en lo celestial; (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Colossians 2:18-23
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.