Pensamientos vespertinos

La verdadera mente celestial florece en el secreto de la oración

Pensar lo celestial no es huir del mundo, sino llevar la gracia de Cristo a cada esfera de la vida. Y esa vida del alma solo se sostiene con una comunión cercana y constante en oración.

Ser celestialmente pensante, en el sentido verdadero y escritural, es llevar nuestra santa cristiandad a cada departamento de la vida, y con ella elevar y santificar toda relación y ocupación. No hay posición en que la providencia de Dios coloque a sus santos para la cual la gracia de Jesús no sea suficiente, si se la busca sincera y fervientemente. Tampoco hay esfera, por humilde que sea, ni vocación, por modesta que parezca, a la que la vida de Jesús en el alma no pueda infundir dignidad, lustre y santidad. La cristiandad, a través de toda clase y ocupación, es capaz de difundir una influencia divina que transforma y santifica cuanto toca.

Pero, ¿en qué consiste la verdadera mente celestial? Implica el trato habitual y cercano con Dios. La vida del alma solo puede sostenerse mediante emanaciones constantes y continuas de la vida de Dios. Los santos más santos, celestiales y útiles han sido siempre hombres y mujeres de mucha oración. Lucharon secretamente con Dios, y Dios obró abiertamente con ellos; esa fue la fuente que alimentó su profunda piedad. Ningún deber, por espiritual que sea, puede ocupar el lugar de la oración, porque la oración pone al alma en contacto inmediato con Cristo, que es nuestra vida. Examina, pues, el carácter de tus oraciones: ¿son vivas y espirituales? ¿Son ejercicios del corazón o del mero entendimiento? ¿Son el acercamiento filial de un hijo que se refugia con confianza en el seno del Padre? ¿Van acompañadas de quebrantamiento, humildad y contrita confesión del pecado? «El Señor está lejos de los impíos, pero Él oye la oración de los justos».

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - July 20

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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