«¡Ay de los que se recuestan en lechos de marfil y se tienden en sus divanes, comen la carne de corderos tiernos del rebaño y becerros escogidos engordados en el establo! Cantan canciones triviales al son del arpa y se tienen por grandes músicos como David. Beben vino a bowladas y se ungen con fragantes lociones. No les importa en absoluto la ruina de su nación». Amos 6:4-6
Hay una aristocracia a la que no es ningún honor pertenecer. La que no trabaja ni hila. La de la que rara vez procede algo bueno. La que es raíz de gran parte del mal en la nación. No anhelo un puesto entre sus filas.
Pero existe la verdadera aristocracia, en la que me gustaría ser contado: hombres santos y rectos, y mujeres regias y llenas de gracia.
Quisiera tener un ideal de vida social por encima del nivel de los que sacian sus almas con la grosura de corderos y becerros del establo, con bowls de vino y ungüentos fragantes. Pido ser librado…
de las nimiedades y vulgaridades del mundo,
de las locuras de la moda y del placer,
de la soberbia de las riquezas y del prestigio.
Quisiera tener parte incluso en las tristezas de los que se afligen por los pecados de la nación. Quisiera llevar la cruz de Cristo y ser coronado con las espinas punzantes de Su amor y de Su oprobio. Quisiera ser partícipe de las aflicciones de Su pueblo. Pues todos los demás placeres no valen estos dolores.
Se trata de esto: quisiera resucitar con mi Señor y buscar solo y siempre las cosas de arriba.
Los gozos de la tierra se marchitan. Los deslumbrantes premios de la tierra son transitorios e irreales. Solo el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
Fuente y atribución
Autor original: Alexander Smellie
Título original: The Hour of Silence — Amos 6:4-6
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.