Muchos cristianos profesos tienen ideas demasiado limitadas acerca de la naturaleza, el diseño y el alcance de la religión práctica. Actúan como si la religión no tuviera nada que ver con los negocios, con el carácter ni con nuestras relaciones domésticas y sociales. Actúan como si la religión fuera un asunto de mera opinión o ceremonia, una cosa del claustro, del aposento privado o del santuario, que debe encerrarse en sus propios retiros y nunca permitírsele acercarse a las escenas de los negocios mundanos y las ocupaciones seculares.
Actúan como si la religión fuera una mera regla que nos indica cómo debemos comportarnos en la casa de Dios y regular nuestro culto; y que, una vez hecho esto, ha cumplido su objeto.
¿No es esta, digo, la idea que muchos tienen de la religión, si juzgamos por su conducta? Pero ¿puede haber algo más inexacto?
La verdadera religión es un principio permanente, penetrante e inmutable, que posee una especie de universalidad de naturaleza. Debe acompañarnos no solo al santuario de Dios, o al aposento de la devoción privada, sino a todos los lugares. Debe regular nuestra conducta no solo hacia la iglesia, sino hacia el mundo. Debe operar en nosotros e influir en nosotros no solo los domingos, sino en todo tiempo. Debe dictar no solo cómo oramos y leemos la Biblia, sino cómo compramos, vendemos y obtenemos ganancia.
La verdadera religión no tiene tiempo, lugar ni esfera exclusivos propios, sino que es asunto de todos los tiempos, lugares y escenas. Aunque celestial en su origen, su naturaleza y su destino, no es tan completamente etérea como para apartarse de las escenas de esta esfera terrenal, considerándolas indignas de su atención y de su dominio.
¡La religión práctica debe verse en todo!
Si somos desagradables en el hogar
La influencia de la religión debe verse, y su poder sentirse, en hacer feliz el hogar. La religión debe dar fortaleza, ternura y santidad a todas las relaciones de la vida. Debería hacer... a los esposos y esposas más afectuosos y entregados, a los padres más bondadosos, prudentes y vigilantes, a los hijos más obedientes, respetuosos y atentos.
Si somos desagradables en el hogar, debe haber algo esencialmente defectuoso en nuestra profesión.
Fuente y atribución
Autor original: John Angell James
Título original: No exclusive time, or place, or sphere
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John Angell James, publicado originalmente en Grace Gems.