«Al que cree, todo le es posible», dijo aquel que no puede mentir. ¿Por qué, entonces, tengo yo tantos temores acerca de muchas cosas? ¿No confiaría yo de buena gana la suerte de mis amigos a la providencia de Dios? ¿Por qué, entonces, no confiar los corazones de mis relaciones más cercanas y queridas a la gracia de Dios? ¿No puede aquel que mandó que la luz resplandeciera de las tinieblas, resplandecer en sus corazones, para dar la luz del conocimiento de su propia gloria en el rostro de Jesús? ¿Es Dios más tacaño con las gracias de su Espíritu que con los bienes de su providencia? ¿Supple él con su bondad común a las criaturas que ha hecho, y no puede suplir con su gracia especial a las almas que ha creado? A él, sentado en su trono omnipotente, toda criatura puede mirar en busca de protección y provisión; pero a él, en el trono de su gracia, podemos acercarnos con denuedo, por gracia, la mejor de las bendiciones, para nosotros mismos, nuestros amigos, nuestros conocidos, para nuestros enemigos, para todos.
Ejercer fe fuerte en los asuntos más importantes glorifica a Dios sobremanera; y la salvación de mi propia alma y de las almas de mis queridos amigos es, de todos los asuntos, el más importante. Mientras busco la salvación de mis amigos, busco la gloria de Dios, pues en su salvación él es glorificado. Entonces, con toda la vehemencia del deseo, con toda la importunidad de un pobre suplicante, con todo el denuedo de la fe, ruego, lucho, imploro, que las almas de estos mis queridos amigos crean en el Salvador que vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.
Fuente y atribución
Autor original: James Meikle
Título original: The Victory of Faith
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de James Meikle, publicado originalmente en Grace Gems.