Para tener vida abundante, debemos usar la vida que ya tenemos. Si el niño quiere que su brazo débil crezca fuerte, debe ejercitarlo. El herrero empuña su martillo y sus músculos se vuelven como bandas de hierro. Si quieres que tu mente desarrolle fuerza, debes usarla. Lo mismo ocurre con cada facultad y función de la vida. Si quieres que tu capacidad de simpatía crezca hasta ser un verdadero consuelo para otros, debes darle expresión a esa simpatía. Si quieres ser un verdadero ayudador, empieza por los caminos pequeños. Cada acto de amor en servicio verdadero hace que nuestro amor mismo sea más abundante.
Comienza con la pequeña vida que tienes, acepta cada oportunidad para usarla, y al fin alcanzarás una capacidad de servicio y ayuda que te asombrará. Pero siéntate a no hacer nada, no hagas esfuerzo alguno, y tu pequeña vida se secará y se marchitará. «Si las estrellas no se movieran», dijo Horacio Bushnell, «¡se pudrirían en el cielo!». La maldición de miles de vidas cristianas es la inactividad. No uses tu mano, y se marchitará hasta morir. Lo mismo vale para todo poder físico, mental y moral: sin uso, mueren. Si quieres vida abundante, usa cada partícula de la vida que tienes, y se desarrollará hasta alcanzar la plenitud de poder.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - October 4
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.