En estos versículos tenemos la historia de la verdadera iglesia primitiva, de sus primeros días; su estado de infancia, en efecto, pero, como aquel, el estado de su mayor inocencia. Se mantenían fieles a las ordenanzas santas y abundaban en piedad y devoción; pues el cristianismo, cuando se recibe en el poder que le es propio, dispone el alma a la comunión con Dios en todos los caminos en que Él nos ha mandado encontrarle y ha prometido encontrarnos. La grandeza del acontecimiento los elevó por encima del mundo, y el Espíritu Santo los llenó de un amor que hacía que cada uno se comportara con el otro como consigo mismo, y así todas las cosas se volvieron comunes, no destruyendo la propiedad, sino eliminando el egoísmo y fomentando la caridad. Y Dios, que los movía a ello, sabía que pronto serían arrojados de sus posesiones en Judea. El Señor, día tras día, inclinaba el corazón de más personas para que abrazaran el evangelio; no meros profesantes, sino quienes eran efectivamente llevados a un estado de aceptación ante Dios, al ser hechos partícipes de la gracia regeneradora. A quienes Dios ha destinado para la salvación eterna, Él los traerá eficazmente a Cristo, hasta que la tierra se llene del conocimiento de su gloria.
Capítulo 3
Un hombre cojo sanado por Pedro y Juan (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Acts 2:42-47
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.