Es ciertamente una misericordia inefable para los herederos de la promesa que la vida dada en Cristo y comunicada por el Espíritu Santo a sus almas no pueda extinguirse. Puede descender muy bajo, hasta casi desaparecer de la vista y del sentir; y sin embargo, si ha sido una vez soplada en el alma por la boca de Dios, nunca puede morir.
Ahora bien, es muy deseable que esta vida divina se mantenga en fuerza y vigor, y no descienda tanto que apenas se perciba en nosotros o en otros, porque entonces tenemos poco consuelo de ella en nuestro propio pecho y somos de poca utilidad para el pueblo de Dios. Es triste conformarse con un estado bajo, raquítico y sin vida del alma, o poner la religión en la actividad externa y el celo por las formas y meras exterioridades para conservar una apariencia limpia, cuando dentro no hay sino tinieblas, servidumbre y muerte. Por eso el Señor parece, por así decirlo, obligado a sumergirnos en pruebas y aflicciones para sacarnos de la carnalidad y la muerte, y para evitar que nos asentemos sobre nuestros sedimentos como Moab.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: July 3
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.