La vida 'separada'
«Salgamos, pues, a Él, fuera del campamento». Hebreos 13:13
Jesús, llevando Su cruz, salió a padecer fuera de la puerta. La razón del cristiano para abandonar el campamento del pecado del mundo y de la religión del mundo, no es porque le guste ser singular, sino porque Jesús así lo hizo, y el discípulo debe seguir a su Maestro. Cristo «no era del mundo»; Su vida y Su testimonio fueron una constante protesta contra la conformidad con el mundo. Nunca hubo un afecto tan desbordante por los hombres como el que se halla en Él, pero aun así Él estaba «separado de los pecadores».
De la misma manera, el pueblo de Cristo debe «salir a Él». Deben tomar su posición «fuera del campamento», como testigos de la verdad. Deben estar dispuestos a transitar el camino recto y angosto. Deben tener corazones audaces, resueltos, semejantes a los del león, amando a Cristo primero, y a Su verdad en segundo lugar, por encima de todo el mundo.
Jesús quiere que Su pueblo «salga fuera del campamento» para su propia santificación. No puedes crecer en la gracia en alto grado mientras estás conformado al mundo. La vida separada puede ser un camino de dolor, pero es la senda de la seguridad; y aunque la vida separada pueda costarte muchos sufrimientos y hacer de cada día una batalla, con todo, es una vida feliz. Ninguna alegría puede superar la del soldado de Cristo; Jesús se revela tan graciosamente, y da tan dulce refrigerio, que el guerrero cristiano siente más calma y paz en su lucha cotidiana que otros en sus horas de descanso. La senda de la santidad es la senda de la comunión con Jesús. Es así como esperaremos ganar la corona, si somos capacitados por la gracia divina para seguir fielmente a Cristo «fuera del campamento». La corona de gloria seguirá a la cruz de separación. Un momento de vergüenza será bien recompensado con honor eterno, cuando estemos «para siempre con el Señor».
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: Spurgeon Treasures — The 'separated' life
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.