Ayuda para cada día

La viga en nuestro propio ojo antes que la paja en el del hermano

Cuando vemos con rapidez las faltas ajenas, suele ser señal de nuestras propias imperfecciones. La gracia se muestra mejor con amor que con censura constante.

Si somos rápidos para percibir las manchas y las faltas en los demás, lo probable es que tengamos manchas y faltas mucho mayores en nosotros mismos. Esta verdad debería hacernos sumamente cuidadosos en nuestros juicios y sumamente modestos en nuestras expresiones de censura, pues en realidad estamos revelando al mundo nuestras propias faltas. Es más sabio, y también más conforme al espíritu de Cristo, encontrar lo hermoso en los demás y guardar silencio acerca de sus defectos.

La queja constante no es un medio de gracia. Existe un «camino aún más excelente», el camino del amor. Es mejor, cuando deseamos corregir faltas en otros, cuidar de dejarles ver en nosotros, en marcado contraste, la virtud y la excelencia opuestas al defecto que vemos en ellos. Es costumbre de un cierto hombre bueno que, si alguno de su familia o amigos pronuncia mal una palabra en su presencia, jamás la corrige con pedantería, sino que en alguna ocasión cercana busca la oportunidad de usar la misma palabra dándole la pronunciación correcta. Algo semejante es sabio para ayudar a otros a salir de sus defectos de carácter o de conducta.

«¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: “Déjame sacar la paja de tu ojo”, cuando he aquí la viga está en tu ojo? ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano». Mateo 7:3-5

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Plank-eye

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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