Las lágrimas no lo fueron todo. Nehemías también llevó la carga a Dios en oración. Lo hizo antes de dar él mismo ningún paso para aliviar el sufrimiento y adelantar su obra. La compasión es semejante a Cristo; pero las lágrimas por sí solas no bastan. Es una lección que no debemos olvidar en nuestra compasión por los demás: Dios se preocupa por ellos más que nosotros, y su compasión es más profunda que la nuestra; podemos, pues, estar seguros de su interés cuando pronunciamos los nombres de nuestros amigos en sus oídos. Además, él sabe mejor cómo ayudar. Debemos llevar la carga a él primero y estar dispuestos a hacer cuanto él nos diga.
La mejor manera de ayudar a otros suele ser orar por ellos. Claro que orar no es todo lo que debemos hacer; Nehemías no se detuvo en las lágrimas y las oraciones. Se entregó a la obra en favor de su pueblo: dejó su lujoso palacio, viajó a Jerusalén y tomó con ambas manos la tarea, dando toda su energía e influencia a la causa.
Así, se necesita más que lágrimas y oraciones: hay algo que nosotros debemos hacer. Muchos pueden llorar ante la angustia y luego orar fervientemente por el alivio necesario, sin hacer nunca nada ellos mismos. El camino de Nehemías es mejor: simpatía, oración, obra. Estos forman un cordón de tres hilos que no se puede romper.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - August 29
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.