Comentario Devocional y Práctico

Las cualidades del pastor fiel y su testimonio

Quien anhela el pastorado por amor a Cristo y a las almas busca una buena obra, siempre que esté debidamente cualificado y viva con sobriedad, humildad y buen testimonio.

Si un hombre deseaba el oficio pastoral, y por amor a Cristo y a las almas de los hombres, estaba dispuesto a negarse a sí mismo y a soportar penalidades consagrándose a ese servicio, buscaba ser empleado en una buena obra, y su deseo debía ser aprobado, siempre que estuviera cualificado para el oficio. Un ministro debe dar la menor ocasión posible de reproche, para no traer descrédito sobre su oficio. Debe ser sobrio, temperante, moderado en todas sus acciones, y en el uso de todos los consuelos terrenales. La sobriedad y la vigilancia se presentan juntas en la Escritura, y se ayudan mutuamente. Las familias de los ministros deben ser ejemplo de bien para todas las demás familias. Debemos guardarnos de la soberbia; es el pecado que convirtió a ángeles en demonios. Debe ser de buen testimonio entre sus vecinos, y sin reproche por su vida pasada. Para aliento de todos los ministros fieles, tenemos la graciosa palabra de promesa de Cristo: He aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo, Mat 28:20. Y él capacitará a sus ministros para su obra, los llevará a través de las dificultades con consuelo, y recompensará su fidelidad.

Fuente y atribución

Autor original: Religious Tract Society

Título original: Devotional and Practical Commentary — 1 Timothy 3:1-7

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura