Perlas devocionales de Thomas Moor

Las flores más bellas necesitan a Cristo como raíz

Cuando Jesús llega a ser todo para el creyente, las cosas terrenales se sostienen con un agarre flojo; las flores más hermosas de la tierra, separadas de Cristo, pronto pierden su fragancia y dejan tras de sí solo espinas.

Cuanto más apretadas se agarran, tanto antes se marchitan y perecen

La cercanía a Jesús no solo incluye una separación más amplia de todo lo que nos alejaría de Él, sino a menudo un conocimiento de aquellas cosas que hacen de este mundo aún más un desierto que antes.

Sin embargo, cuando Jesús llega a ser de verdad todo para el creyente, la vida es algo muy distinto. Entonces todas las cosas terrenales, y los gozos terrenales, aun los más inocentes y deseables, se sostienen con un agarre flojo; de modo que cuando le place a Él quitarlos, el agarre ya aflojado facilita soltarlos. Si cae la lágrima, pronto es enjugada por su mano amorosa y tierna. Si el corazón siente una herida, pronto es aliviada por aquel que se deleita en consolar a los que lloran y en levantar a los que están abatidos.

Las flores más hermosas de la tierra siempre deben tener a Cristo por raíz. Separadas de Él, pronto pierden su fragancia. Cuanto más apretadas se agarran, tanto antes se marchitan y perecen, no dejando atrás más que espinas.

Fuente y atribución

Autor original: Thomas Moor

Título original: Pithy gems from Thomas Moor — 46

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Thomas Moor, publicado originalmente en Grace Gems.

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