Porciones diarias

Las moradas eternas que Cristo prepara para los suyos

Levantemos los ojos a aquellas moradas de bienaventuranza donde no entra el dolor, donde se enjuga toda lágrima y donde el alma y el cuerpo alaban a Dios y al Cordero por siempre.

¡Ojalá pudiéramos levantar los ojos a aquellas moradas bienaventuradas, aquellas mansiones de gozo celestial, donde no se intsrmite el dolor, donde el pecado es desconocido, donde se enjuga toda lágrima de todo rostro, donde no hay cuerpo languido, ni enfermedad que consume, ni alma que se consuma, ni duda, temor, tiniebla ni angustia; sino un escenario puro de felicidad y placer, y el alma y el cuerpo enteramente entregados a cantar las alabanzas de Dios y del Cordero! Y lo que corona todo, allí está el goce eterno de aquellos placeres que están a la diestra de Dios para siempre jamás.

Pero ¡qué perdidos estamos en la contemplación de estas cosas! Y aunque nuestra imaginación parezca extenderse más allá del concepto más amplio de la mente, hacia las edades innumerables de una eternidad sin fin, somos vencidos por el pensamiento, aunque la fe abraza la bendita verdad. Pero en aquella tierra feliz, el alma inmortal y el cuerpo inmortal combinarán sus poderes y facultades para disfrutar hasta lo sumo todo lo que Dios ha preparado para los que le aman.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: March 4

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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