Es triste ver cómo algunos caracteres santos y nobles quedan manchados por faltas pequeñas, pero graves y dolorosas. No son siempre los grandes pecados los que arruinan una vida, sino esas fisuras diminutas que se filtran en lo cotidiano y van desgastando, poco a poco, la hermosura del alma.
Uno es generoso, pero desea siempre que se alabe su caridad. Otro está dispuesto a ser amable y servicial, pero con su modo de tratar hiere o humilla al mismo a quien quiere favorecer. Otro, sin egoísmo y devoto, es descuidado con sus promesas y compromisos: concertaba citas y nunca vuelve a pensar en ellas; pide dinero prestado y no lo devuelve. Sus amigos dicen: «¡Es tan olvidadizo!». Sí; pero ¡cuánto su olvido daña su carácter y lastima su influencia! El olvido es peor que una debilidad disculpable; es un pecado.
La falta de verdad es una mancha ante todos los ojos. Y siempre que el YO se asoma en la conducta o en el carácter, es una mosca muerta en el perfume.
Poco importa que una persona no tenga intención de fallar en aquello que así marchita su vida. El descuido y la falta de reflexión son ya, por sí mismos, faltas morales tan serias que hacen imposible toda excusa para los descuidos que de ellas nacen. Necesitamos velar por «las pequeñeces» que hacen o deshacen el carácter piadoso. Ninguna falta es demasiado pequeña para no merecer ser corregida, y ningún fragmento de hermosura es demasiado pequeño para no merecer su lugar en el mosaico del carácter.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - May 21
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.