Las pruebas han de llegar al cristiano, pero no necesitan arrebatarle su gozo. Puede estar sumido en un profundo dolor y, sin embargo, todo el tiempo hay una fuente de gozo que brota en su corazón.
A veces hay un manantial de agua dulce junto a la orilla del mar. Dos veces al día las mareas saladas se extienden sobre él, pero el manantial nunca deja de fluir; y, cuando las olas salobres se han retirado, las aguas del manantial siguen siendo tan dulces como antes.
Así sucede con el gozo del cristiano. Es un pozo vivo en su corazón. Aun en medio de su tristeza, posee una profunda paz en su alma. Y cuando el dolor ha pasado, el gozo brota tan fresco como siempre. La permanencia de todo gozo depende de la fuente de la cual procede. Si es en Dios en quien nos regocijamos, entonces la tierra no tiene poder para arrebatarnos la alegría.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Troubles must come to the Christian
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.