¿Acaso nos envían las pruebas para castigar nuestros pecados? La gente en tiempos de Cristo así lo pensaba. Pero Jesús dio otra explicación. Dijo que el hombre era ciego para que las obras de Dios se manifestaran en su vida. Su ceguera lo condujo al encuentro con Jesús, y así le trajo una doble bendición: la apertura de sus ojos naturales y la apertura de los ojos de su alma. Probablemente jamás habría encontrado a Jesús de no ser por su desgracia de ceguera. Si no hubiera sido ciego, este milagro de sanidad nunca se habría obrado.
Muchas revelaciones y bendiciones llegan por medio de las pruebas. Jesús dijo que la enfermedad de Lázaro era para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios fuera glorificado en ella. Sin duda, cada enfermedad es una oportunidad para una bendición de algún tipo, tanto para el enfermo como para sus seres queridos. Cada pérdida que tenemos está destinada a revelarnos una ganancia que compensaría con creces. Cada decepción en nuestra vida se propone darnos algo mejor que aquello que no logramos alcanzar.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - March 28
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.