Debemos ser limpiados nosotros mismos, si queremos buscar la limpieza de otros. ¿Qué pasa si nuestras propias manos, con las cuales lavaríamos los pies de otros discípulos, no están limpias, sino que están ellas mismas cubiertas de pecado? En vez de limpiar las vidas que tocamos, dejaremos entonces manchas sobre ellas.
Por eso debemos procurar que nuestras propias manos hayan sido lavadas en la sangre de Cristo, antes de emprender el lavar los pies de otros. Debemos estar dispuestos a entregar nuestros propios pies al agua. El lavamiento ha de recorrer todo el círculo; hemos de lavarnos los pies los unos a los otros. El secreto de todo debe ser el amor genuino por los demás.
"Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis." Juan 13:14-15
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Foot washing
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.