Mañana y noche

Libertad del evangelio frente al yugo de la ley

Quien se juzga por la ley se desespera; el creyente halla paz al leer su título por la luz del Calvario y ser guiado por el Espíritu.

El que contempla su propio carácter y posición desde un punto de vista legal, no solo se desesperará al llegar al fin de sus cálculos, sino que, si es sabio, se desesperará desde el principio; pues si hemos de ser juzgados sobre la base de la ley, entonces ningún hombre puede ser justificado. ¡Cuán bendito es saber que habitamos en los dominios de la gracia, y no de la ley!

Al pensar en mi estado delante de Dios, la pregunta no es: «¿Soy perfecto en mí mismo ante la ley?», sino: «¿Soy perfecto en Cristo Jesús?». Esa es una cuestión muy distinta. No necesitamos preguntar: «¿Estoy sin pecado por naturaleza?», sino: «¿He sido lavado en la fuente abierta para el pecado y la impureza?». No es «¿Soy en mí mismo agradable a Dios?», sino «¿Soy aceptado en el Amado?».

El cristiano contempla sus evidencias desde la cumbre del Sinaí y se alarma respecto a su salvación; haría mucho mejor en leer su título a la luz del Calvario. «Ay —dice—, mi fe tiene incredulidad en ella; no puede salvarme». Si hubiera considerado el objeto de su fe en lugar de su fe misma, entonces habría dicho: «No hay fallo alguno en Él, y por tanto estoy a salvo». Suspira por su esperanza: «¡Ah! Mi esperanza está estropeada y oscurecida por una ansiosa preocupación por las cosas presentes; ¿cómo puedo ser aceptado?». Si hubiera atendido al fundamento de su esperanza, habría visto que la promesa de Dios permanece firme, y que cualesquiera que sean nuestras dudas, el juramento y la promesa nunca fallan.

¡Ah, creyente! Siempre es más seguro para ti ser guiado por el Espíritu a la libertad del evangelio que llevar puestas cadenas legales. Júzgarte por lo que Cristo es, más bien que por lo que tú eres. Satanás procurará arruinar tu paz recordándote tu pecaminosidad e imperfecciones; solo puedes hacer frente a sus acusaciones aferrándote fielmente al evangelio y rehusando llevar el yugo de esclavitud.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: September 6 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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