«A los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía». Hechos 11:26
La vida de los convertidos era tan diferente de la de sus vecinos incrédulos, que los llamaron cristianos. Se supone que el nombre les fue dado en son de burla o desprecio por los paganos de Antioquía. Pero el nombre quedó, y hoy se usa universalmente para describir a quienes siguen a Cristo.
Quizá no sea el mejor de los nombres. Tal vez «discípulos» sea mejor: discípulos significa aprendices, seguidores. Todos nosotros deberíamos ser discípulos de Cristo y estar siempre aprendiendo de Él, creciendo en gracia y semejanza a Él conforme le seguimos. Tal vez «creyentes» sea un nombre mejor. Lleva en sí mismo el pensamiento de que somos salvos por creer en Cristo. Es la fe la que obtiene las victorias en este mundo. Acaso «seguidores» fuera mejor. Seguir a Cristo es recibirle como Maestro y aferrarse a Él en obediencia y devoción a dondequiera que vayamos.
Pero la palabra «cristiano», dada en Antioquía como una burla, se usa ahora en todas partes. Está llena de significado. Quienes son cristianos deberían ser como Cristo: «pequeños Cristos». Deberían representar a Cristo en el mundo. Quienes los vean, ¡deberían ver en ellos la imagen de Cristo!
Dice Matthew Henry: «Hasta entonces los seguidores de Cristo eran llamados discípulos, es decir, aprendices, estudiosos; pero desde aquel tiempo fueron llamados cristianos. El significado propio de este nombre es un seguidor de Cristo; designa a quien, tras reflexión seria, abraza la religión de Cristo, cree sus promesas y hace su principal cuidado modelar su vida por los preceptos y el ejemplo de Cristo. De ahí resulta evidente que multitudes toman el nombre de cristiano a quienes no pertenece legítimamente. Pero el nombre sin la realidad solo aumentará nuestra culpa. Mientras la mera profesión no otorgará ni provecho ni deleite, poseerla dará tanto la promesa de la vida presente como de la que ha de venir».
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Treasures from J. R. Miller — 39
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.