El año devocional de Miller

Lleva tu ofrenda de gratitud al altar

Toda liberación del peligro y toda merced recibida debieran llevarnos a presentar algo nuevo al altar de Dios. Cada vida devuelta y cada gozo restaurado merecen ser dedicados a él.

La idea de esta ofrenda era que, cuando se recibía algún favor especial o alguna bendición, la gratitud del corazón debía expresarse de este modo. Si la nave llegaba sana a través de la tormenta, el pasajero, al pisar tierra, se apresuraba a presentar su ofrenda de gracias. Si alguien se recuperaba de una enfermedad peligrosa, su primer paseo era hacia el tabernáculo con su sacrificio. ¿No deberíamos llevar algún don nuevo al altar de Dios después de cada recuperación, de cada liberación del peligro y de cada nueva bondad disfrutada?

Se cuenta de una madre escocesa a quien un águila robó su niño. Casi enloquecida, vio al ave remontarse hacia su nido en lo alto del acantilado, inescalable para cualquiera. La madre se fue a su habitación y oró. Un viejo marinero escaló la peña y bajó con el niño. Mientras ella aún oraba, con las manos extendidas y los ojos cerrados, él depositó suavemente al bebé en sus brazos y desapareció. Al levantarse en silencio, no besó siquiera a su pequeño hasta haberlo llevado a la iglesia y entregálo solemnemente a Dios. ¿No debería toda vida devuelta, todo gozo arrancado de la muerte y restaurado, así como toda nueva bendición recibida, ser entregada a Dios en solemne dedicación antes de ponerla a cualquier otro uso?

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Miller's Year Book - November 20

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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