Tesoros de Spurgeon

Lleva tu tristeza y tu pecado al mismo lugar

Cuando el dolor nos abruma, conviene recordar nuestras ofensas contra Dios y llevar tanto la tristeza como el pecado a sus pies, hallando alivio en su mano y perdón en la cruz.

"Mira mi aflicción y mi dolor, y perdona todos mis pecados." Salmo 25:18

Es bueno para nosotros cuando las oraciones acerca de nuestras tristezas se vinculan con súplicas concernientes a nuestros pecados; cuando, estando bajo la mano de Dios, no estamos del todo absortos en nuestro dolor, sino que recordamos nuestras ofensas contra Dios.

Es bueno llevar tanto la tristeza como el pecado al mismo lugar.

Fue a Dios a quien David llevó su tristeza, y fue a Dios a quien David confesó su pecado.

Aun tus pequeñas tristezas puedes entregarlas a Dios, ¡pues Él aun cuenta los cabellos de tu cabeza!

Y tus grandes tristezas puedes encomendarlas a Él, ¡pues sostiene el océano en la palma de su mano!

Acude a Él, cualquiera que sea tu aflicción presente, y lo hallarás tanto capaz como dispuesto a aliviarte.

Pero debemos llevar también nuestros pecados a Dios. Debemos llevarlos a la cruz, para que la sangre caiga sobre ellos y purgue su culpa.

Hemos de acudir al Señor con nuestras tristezas y con nuestros pecados, en el espíritu correcto:

"Mira mi aflicción y mi dolor, y perdona todos mis pecados." Salmo 25:18

David clama: "Señor, en cuanto a mi aflicción y mi dolor, no dictaré a tu sabiduría. Los dejo en tus manos; me alegraría que mi dolor fuera quitado, pero haz como tú quieras. En cuanto a mis pecados, Señor, debo tenerlos perdonados; no puedo soportar yacer bajo su maldición ni un instante."

Un cristiano tiene por más leve la tristeza que el pecado en la balanza. Puede soportar que sus aflicciones continúen, pero no puede soportar el peso de sus transgresiones.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: Spurgeon Treasures — Take both sorrow and sin to the same place!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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