Los ídolos son las cosas en las que los hombres ponen su deleite: los honran, oran a ellos y los miran como dioses. Pero esos objetos preciosos no pueden hacer nada por quienes los adoran. El antiguo salmo lo resume con claridad: nuestro Dios está en los cielos y hace lo que quiere; en cambio, los ídolos son plata y oro labrado por manos humanas, que tienen boca y no hablan, ojos y no ven, oídos y no oyen. Ni consuelan en el dolor, ni dan fuerza en la debilidad, ni libran en el peligro.
Imagina que fueras un adorador de ídolos y tuvieras en tu casa un hermoso dios de oro. Supón que la muerte entra en tu familia o sobreviene una angustia que ningún amigo humano puede aliviar: ¿qué podría hacer tu ídolo por ti? Y no son mejores las demás confianzas mundanas que los hombres abrazan, como el dinero. Si en un hogar opulento, lleno de obras de arte y de muebles finos, hay dolor y falta Cristo, ¿qué consuelo pueden dar esos objetos preciosos? Solo el Dios vivo permanece como refugio seguro.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - October 18
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.