Mañana y noche

Los huertos del Rey: del Edén a Getsemaní y al corazón creyente

El huerto del rey nos recuerda el paraíso perdido por el pecado, el huerto de Getsemaní donde Cristo padeció, el corazón del creyente y la iglesia que el Señor cultiva.

La mención del huerto del rey por parte de Nehemías trae a la memoria el paraíso que el Rey de reyes preparó para Adán. El pecado ha arruinado por completo aquella hermosa morada de todos los deleites, y ha echado de ella a los hijos de los hombres para cultivar la tierra, que les produce espinos y abrojos. Alma mía, recuerda la caída, pues fue tu caída. Llora mucho porque el Señor de amor fue tan vergonzosamente maltratado por la cabeza de la raza humana, de la cual tú eres miembro, tan indigno como cualquiera. He aquí cómo dragones y demonios habitan esta hermosa tierra, que antes era un huerto de deleites.

Mira allá otro huerto del Rey, que el Rey riega con su sangre en sudor: Getsemaní, cuyas hierbas amargas son mucho más dulces para las almas renovadas que aun los frutos suculentos del Edén. Allí se deshizo el daño de la serpiente en el primer huerto; allí la maldición fue levantada de la tierra y cargada por la simiente prometida de la mujer. Alma mía, piensa mucho en la agonía y la pasión; acude al huerto del lagar de los olivos, y contempla a tu gran Redentor rescatándote de tu estado perdido. Este es el huerto de los huertos en verdad, donde el alma puede ver la culpa del pecado y el poder del amor, dos espectáculos que superan a todos los demás.

¿No hay otro huerto del Rey? Sí, corazón mío; tú lo eres, o debieras serlo. ¿Cómo florecen las flores? ¿Aparece algún fruto escogido? ¿Anda el Rey dentro y reposa en los cenadores de mi espíritu? Procure yo que las plantas estén podadas y regadas, y que las zorras dañinas sean echadas fuera. Ven, Señor, y que el viento celestial sople a tu venida, para que las especias de tu huerto se derramen alrededor.

Ni debo olvidar el huerto del Rey que es la iglesia. Oh Señor, envía prosperidad a ella. Reconstruye sus muros, nutre sus plantas, madura sus frutos, y del inmenso yermo recupera el páramo estéril, y haz de ello "un huerto del Rey."

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: April 12 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura