El año devocional de Miller

Los que mueren en Cristo siguen viviendo en gloria

Cuando un creyente parte de este mundo no deja de existir, pues el Señor lo lleva al cielo donde sigue viviendo y sirviendo, como lo muestra Elías en la transfiguración.

Cuando un hombre de Dios deja este mundo, no deja de existir. El Señor tomó a Elías para llevarlo a otra patria, una celestial. Podemos verificarlo: basta pasar a los Evangelios para verlo de nuevo, casi novecientos años después, vivo y activo aún en la obra de Dios: «Entonces se les aparecieron Moisés y Elías, hablando con Jesús» (Mateo 17:3). Lo que fue verdad para este antiguo profeta lo es también para los creyentes que mueren en nuestros hogares: el Señor los lleva al cielo, y allí viven en bendición para siempre.

Un frío día de otoño vi un nido vacío sobre un árbol. Parecía desolado y abandonado. Pero yo sabía que las aves que allí estuvieron seguían vivas, viviendo entonces en el cálido sur, fuera del alcance de las tormentas del invierno, y cantando allí sus dulces canciones. Hay un nido de amor vacío en muchos hogares y en muchos corazones, pero sabemos que el querido creyente que partió vive con Dios en el cielo. En esto hay consuelo.

Hay también una sugerencia en la forma en que Dios se llevó a Elías: en un torbellino. El torbellino sugiere terror; pero aquella tempestad fue el carro de Dios, y elevó al profeta al cielo. La muerte siempre espanta a la naturaleza, y a veces llega con apariencia terrible. Pero venga como venga, lleva al hijo de Dios a la gloria.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Miller's Year Book - July 27

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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