"He aquí, tenemos por bienaventurados a los que han sufrido. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin que el Señor le dio; porque el Señor es muy misericordioso y piadoso." Santiago 5:11
La aflicción en sí misma no es gozosa, sino dolorosa. Sin embargo, bien pueden ser tenidos por "bienaventurados" aquellos que, sostenidos por la gracia del Salvador, logran soportarla con paciencia y confianza, y glorificar a Dios en medio de los fuegos.
A medida que abundan sus sufrimientos, abunda también su consuelo, pues saben que su Padre celestial los trata con amor. Saben que todo lo que son llamados a soportar está destinado a su bien y redundará en su felicidad eterna.
Sus aflicciones, aunque pesadas en sí mismas, las tienen por ligeras. Aunque puedan ser prolongadas, las consideran breves al compararlas con el gozo eterno que habrán de entrar más adelante. Adoptando el lenguaje del apóstol, dicen: "Nuestra leve tribulación, que es solo por un momento, produce en nosotros un peso eterno de gloria incomparable." "Tienen por cierto que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de compararse con la gloria que ha de revelarse."
"Es Tu mano, mi Dios; mi dolor viene de Ti; me inclino bajo Tu vara de disciplina, sé que me amas.
"Aquí mi pobre corazón puede descansar; mi Dios, se une a Ti; Tu voluntad es amor, Tu fin es bendito, todo obra para mi bien!"
Fuente y atribución
Autor original: Autor desconocido
Título original: the sufferings of this present time
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Autor desconocido, publicado originalmente en Grace Gems.