Dios eterno y sempiterno, te bendigo por el privilegio de acceder a tu presencia. ¿Qué soy yo, un pecador culpable e indigno, merecedor solo de condenación, para que se me permita acercarme con santa osadía al estrado de tu trono y llamarte «Padre mío que estás en los cielos»?
Me consuela saber que cuando mi corazón está abrumado y perplejo, puedo mirarte a ti, la Roca más alta que yo. En medio de los altibajos de mis propios estados y sentimientos, tú, gran Roca de los siglos, permaneces firme e inamovible. Nunca me has fallado en el pasado, y confiaré en ti en el futuro. En medio de tus providencias misteriosas guardaré silencio, acallando todo murmullo y orando con humilde resignación: «Hágase tu voluntad».
Es mi consuelo saber que la nube más oscura está bordeada de amor de pacto. La disciplina presente es disciplina necesaria, y todo lo que hoy es misterio será aclarado en lo porvenir. Concédeme seguir con alegría los pasos del Pastor que me guía por el camino más solitario, y ante los dolores que se espesan, dame la gracia de decir: «Aunque Él me mate, en Él confiaré».
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: FOR LIGHT IN DARKNESS
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.