Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

María y Marta acuden a Cristo antes de la hora oscura

Cristo nunca nos es tan precioso como en medio de la aflicción. Quien le recibe en los días luminosos halla en Él luz segura cuando el camino se torna oscuro y doloroso.

La llegada de Jesús a aquel hogar de Betania nunca fue tan bienvenida como en aquel día. Lo mismo sucede todavía en los hogares de la gente, incluso en aquellos donde más se le ama: ¡Cristo nunca nos es tan querido y precioso como cuando estamos en medio de la aflicción! Nuestra necesidad revela lo precioso que Él es.

Muchas personas que no desean la presencia del pastor durante sus días de prosperidad y alegría, acuden rápidamente a buscarle cuando llega la tristeza. Ese no fue el camino de Marta, sin embargo; ella había recibido a Cristo en su hogar durante los días felices en los que no había ningún pesar, y eso fue precisamente lo que hizo tan bendita su llegada para ella ahora.

De aquí aprendemos esta lección: que la única preparación verdadera para la aflicción es la amistad personal con Cristo. Si nunca acudimos a la Biblia en busca de consuelo hasta que alguna gran tristeza se cierne sobre nosotros, no nos dará mucha luz. Pero si meditamos en ella durante los días luminosos, y entonces sus palabras quedan colgadas como lámparas en las cámaras de nuestro corazón, cuando oscurezca, sus reflejos brillarán y transformarán la noche en día.

Cuando los visitantes de la Cueva Mammoth, en Kentucky, se preparan para entrar en aquella asombrosa caverna, el guía coloca una lámpara encendida en la mano de cada turista. Es mediodía, tal vez, y parece muy absurdo descender por la verde ladera llevando pequeñas lámparas bajo el brillante sol. Pero cuando el grupo entra por la boca de la cueva y avanza un poco, entonces comprenden la utilidad de sus lámparas. En la oscuridad total perecerían de no ser por su pequeña luz.

Algunas personas no piensan, mientras avanzan en medio de la alegría y el gozo, que necesitan a Cristo; pero más adelante se oscurece en algún sendero de dolor, y entonces aprenden la bendición de tener a Cristo de antemano. Si le tienen en sus corazones, hallan luz a su alrededor; si no le tienen, la penumbra se convierte en desesperación.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Martha Going to Jesus

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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