Oraciones familiares de Henry Law

Meditaciones vespertinas para la Cena del Señor

Oración de la noche tras participar de la Santa Cena, dando gracias por el sacrificio de Cristo y renewando el compromiso de vivir como redimidos por su sangre.

Meditaciones de comunión. Vespertina.

Oh Tú, Señor y Salvador de nuestras almas, en obediencia a Tu benigno llamamiento, hemos participado hoy del pan sagrado y bebido del santo cáliz. Te damos gracias porque en aquella misma noche en que fuiste entregado instituiste este santo mandato, para exhibir siempre Tu amor moribundo. Te damos gracias porque has revelado que en él Tu pueblo anunciará Tu muerte hasta Tu retorno. Te damos gracias porque nos ha sido concedido el alto privilegio de contemplarte así, haciendo expiación por nosotros en la cruz.

Oye nuestra oración, para que todas las bendiciones de este sagrado servicio queden selladas a nuestras almas. Que nuestra fe sea poderosamente avivada, nuestras esperanzas fortalecidas, y nuestras almas reafforzadas para una obra más consagrada. Envía suministros más ricos y abundantes de Tu Espíritu Santo, a fin de que guardemos constantemente en devoto recuerdo cuán solemnes votos son los nuestros y cuán alta profesión hemos hecho.

Aumenta nuestra vigilancia. Despierta una diligencia más fervorosa. Concede que todos los que nos vean puedan notar de nosotros que hemos estado con Jesús. Que la conformidad a Su imagen sea nuestro sello conspicuo. Que se advierta en nosotros que Tus ordenanzas son poderosos medios de gracia; que Tú visitas en verdad las almas de todos los que participan con fe; que Tu presencia es verdaderamente concedida a sus corazones anhelantes; y que la llama del amor adorante queda en gran manera avivada.

Ayúdanos en nuestros días venideros, si días venideros nos son concedidos, a meditar en el santo espectáculo de este sagrado rito. Hemos visto la grandeza del precio con el cual nos has redimido de los tormentos de los perdidos, de la venganza debida a nuestros pecados, y de la maldición de la ley infringida. Que nunca olvidemos que no somos nuestros, sino que fuimos comprados con Tu sangre preciosísima. Que siempre te glorifiquemos en nuestros cuerpos y en nuestros espíritus, que son Tuyos.

Por el ojo claro de la fe hemos mirado a Ti, sellándonos para el gran día de la redención. Hemos recibido la certeza del perdón, de la adopción, de la coherencia contigo, del cielo, de la vida eterna, y de la participación en toda la gloria que el Padre te dio. Que vivamos en adelante como quienes han recibido así la prenda del pacto eterno. Lejos esté que las locuras, las bagatelas y los baratijos de este mundo contaminado ocupen nuestras mentes o cautiven nuestros afectos. Que nuestro andar sea elevado y celestial, conforme a nuestra heredad empeñada.

Hemos renewado hoy un pacto sumamente solemne. Al alimentarnos con los memoriales de Tu cuerpo quebrantado, hemos declarado a Dios por nuestro Dios y nos hemos comprometido a servirle en fidelidad, sinceridad y verdad todos los días de nuestra vida. Como Tus hijos obedientes, que no nos conformemos ya al curso de este mundo malo, sino según las reglas más estrictas de Tu bendita Palabra. Sabemos que cumplirás y realizarás sin falta todas Tus promesas. Que también todas nuestras promesas a Ti sean guardadas inviolables.

Hoy, mirando a la cruz, hemos lamentado nuestros pecados aborrecibles. Hemos confesado su número, su magnitud, sus agravantes. Hemos testificado que el recuerdo es doloroso y que la carga es intolerable. Ármanos con santa resolución para combatir contra ellos con más valentía y para no volver jamás a los caminos que tan solemnemente hemos abandonado.

Sabemos que nuestro andar aún debe transcurrir entre los lazos astutos y los asaltos constantes del diablo. Su odio es más agudo contra quienes se confiesan Tuyos. Después de Tu santísimo bautismo, él se acercó a Ti con sus artes más mortíferas. Que estemos en guardia. Así como Tú venciste, que también nosotros venzamos, usando la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.

Bendito Señor, oye nuestra sagrada oración. Acércate más, oh, acércate más a nosotros. Capacítanos para andar dignos de Ti, de Tu amor, de Tu muerte, de Tus promesas. Que vivamos en consonancia con todos nuestros empeños y nuestros votos. Consérvanos como Tu porción, Tu esposa, Tu tesoro. Y a Ti, que eres poderoso para guardarnos de caer y para presentarnos sin mancha delante de Tu gloria con sumo gozo, al único Dios sabio, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, dominio y poder, ahora y por siempre. Amén.

Fuente y atribución

Autor original: Henry Law

Título original: Family Prayers — Communion Meditations EVENING

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Henry Law, publicado originalmente en Grace Gems.

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