Melquisedec salió al encuentro de Abraham cuando regresaba del rescate de Lot. Su nombre, «Rey de Justicia», sin duda adecuado a su carácter, lo señalaba como tipo del Mesías y de su reino. El nombre de su ciudad significaba «Paz»; y como rey de paz tipificaba a Cristo, el Príncipe de Paz, el gran Reconciliador entre Dios y los hombres. Nada se registra acerca del principio o del fin de su vida; así él se asemejaba típicamente al Hijo de Dios, cuya existencia es de eternidad a eternidad, que no tuvo a nadie antes de él, ni tendrá a nadie que venga después de él en su sacerdocio. Toda parte de la Escritura honra al gran Rey de Justicia y de Paz, nuestro glorioso Sumo Sacerdote y Salvador; y cuanto más la examinemos, más nos convenceremos de que el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Hebrews 7:1-3
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.