"¿Quién nos separará del amor de Cristo?" Romanos 8:35
Las estaciones cambian; el tiempo se acorta; el fin se acerca. Tanto más, me regocijo y repito el desafío victorioso de Pablo — "¿Quién me separará del amor de Cristo?"
Acaso Él afloje su agarre de mí en el Valle de la Sombra de la muerte — cuando atraviese la inundación. No, la muerte no puede separarme.
Acaso mis estados de ánimo, que varían de día a día, y mis tentaciones que reaparecen sin cesar, y mis necesidades que nunca terminan, agoten al fin su vasta paciencia. No, la vida no puede separarme.
Acaso los espíritus de tinieblas con sus engaños me arrebaten de su cuidado. O bien los hijos de luz con su servicio más noble retiren de mí su mirada. Es imposible. Ángeles, principados y potestades no pueden separarme.
Acaso las exigencias que le hago, y que seguiré haciéndole hasta mi última hora, deban limitar su bondad y revocar sus promesas. Es un temor vano. Las cosas presentes y las venideras no pueden separarme.
Acaso mis necias exaltaciones de mí mismo y mis desleales desalientos lo envíen, decepcionado, cansado, desesperado, lejos de mi lado. No he de temer. ¡Lo alto y lo profundo no pueden separarme!
¿Hay algo, entonces, en el Cielo o en la tierra o en el Infierno, que lo aparte de mí, y me destierre de su presencia y gracia? No, no, no hay criatura alguna. El amor de Dios en Jesucristo es siempre vigilante y siempre suficiente. ¡Es el mismo ayer, hoy y siempre!
Fuente y atribución
Autor original: Alexander Smellie
Título original: The Hour of Silence — Romans 8:35
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.