Consuelo para peregrinos

Necesito precisamente un amigo así en mi debilidad

Jesús conoce cada debilidad y dolor nuestro y tiene poder, sabiduría y amor infinitos. Acerquémonos confiadamente al trono de la gracia, donde hallaremos misericordia y un amigo así.

Jesús conoce todas mis necesidades y debilidades; todo mi pecado y miseria. Conoce la malicia de mis enemigos y la necedad de mi corazón. Tiene poder para sujetar toda mi naturaleza a Sí mismo y para derrotar las asechanzas y maquinaciones de mis adversarios.

Su gracia es suficiente para todo.

Su amor es infinito.

Su sabiduría no puede ser derrotada.

Su poder no puede ser resistido.

Él tiene todo poder y toda fortaleza, y yo soy muy débil. Él tiene todo el conocimiento para entender todo mi caso, y toda la sabiduría necesaria para dirigir todo lo que me concierne. No comete errores. Nunca es engañado. Nunca es burlado. Lo sabe todo. Conoce mis debilidades. Conoce mis tristezas. Conoce mi corazón. Su sabiduría nunca falla. Nunca queda confundido ni perplejo. Tiene tanta misericordia y bondad como necesito. Su misericordia es tan grande que no podemos sondear su cumbre ni su fondo, ni su longitud ni su anchura. ¡El océano del amor divino es ilimitado e inagotable! ¡Es infinito!

No tengo dolor alguno que le sea ajeno.

Él simpatiza conmigo en todos mis sufrimientos y tentaciones.

Necesito precisamente un amigo así.

«Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro». Hebreos 4:16

¡Una hora en el cielo!

(Thomas Watson, «Un tratado acerca de la meditación»)

Meditad en el CIELO. El cielo es la quintaesencia de toda bendición. ¡Allí los santos tendrán todo lo que sus santos corazones puedan desear! ¡Contemplaremos al Rey en Su hermosura!

¡Qué lugar tan glorioso será este! En el cielo «Dios será todo en todos»: hermosura para los ojos, música para los oídos, gozo para el corazón; y esto lo será para el santo más pobre, así como para el más rico. Oh cristiano, que ahora estás en tu duro trabajo, quizá siguiendo el arado, ¡te sentarás en el trono de la gloria! El creyente más pobre será tomado de su labor y sentado a la diestra de Dios, ¡llevando la corona de justicia sobre su cabeza!

«Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria». 2 Corintios 4:17

La meditación en el cielo despertaría y avivaría la OBEDIENCIA. Pondría espuelas a nuestros corazones perezosos y nos haría «abundar en la obra del Señor, sabiendo que nuestro trabajo no es en vano en el Señor». El peso de la gloria no nos estorbaría en nuestra carrera, ¡sino que nos haría correr más de prisa! ¡Este peso añadiría alas al deber!

La meditación en el cielo nos haría anhelar la PUREZA de corazón, porque solo «los de limpio corazón verán a Dios».

La meditación en el cielo sería una columna de SOSTÉN bajo nuestros sufrimientos. El cielo compensará todo. ¡Una hora en el cielo nos hará olvidar todas nuestras tristezas! El sol seca las aguas; así también, ¡un solo rayo del glorioso rostro de Dios secará todas nuestras lágrimas!

«Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos. Ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor». Apocalipsis 21:4

Fuente y atribución

Autor original: William S. Plumer

Título original: I need just such a friend

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de William S. Plumer, publicado originalmente en Grace Gems.

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