Han pasado casi tres mil años desde que Salomón pronunció este testimonio; pero hoy podemos afirmar con la misma confianza que el rey aquel día, que en todos estos siglos ni una sola de las buenas promesas de Dios ha defraudado a ninguno de su pueblo. Nadie ha confiado jamás en una promesa de Dios y visto que esa palabra deje de cumplirse.
Lo más real y seguro de este mundo son las palabras de Dios. En cada una de ellas está enguantada la mano todopoderosa del Señor. Nos asimos a ellas y nos hallamos asidos a su vez por la divinidad, de cuyo abrazo nunca podremos caer ni ser arrancados. Nos apoyamos en estas palabras y nos encontramos rodeados y sostenidos por los brazos eternos. Reposamos nuestra cabeza cansada o triste sobre las palabras de amor y consuelo de Dios, y somos atraídos al corazón del Padre, sostenidos en su seno y consolados por una ternura más suave que la de una madre.
Así, en toda experiencia y en toda la vida, podemos confiar en las promesas de Dios y entregarles todos nuestros intereses, seguros en el corazón de que ninguna nos fallará. Podemos confiar en ellas también en la muerte, y hallaremos todo tal como Dios lo ha dicho: su presencia divina con nosotros en el valle, el morir como un ir a casa, ausentes del cuerpo y presentes con el Señor, en bienaventuranza eterna. Ni una palabra de Dios puede fallar.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - July 5
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.