Cuando Moisés cantó junto al Mar Rojo, fue su gozo saber que todo Israel estaba a salvo. Ni una gota de rocío cayó de aquel muro sólido—hasta que el último de los israelitas de Dios hubo puesto su pie a salvo al otro lado de las aguas. Una vez hecho esto, al instante las aguas se disolvieron en su lugar de nuevo—pero no antes. Parte de aquel cántico fue: «Tú, con tu misericordia, has guiado al pueblo que has redimido».
Así, en el tiempo postrero, cuando los escogidos canten el cántico de Moisés, siervo de Dios, y del Cordero, será la jactancia de Jesús: «De todos los que me diste—ninguno he perdido». En el cielo no habrá un trono vacante.
«Pues toda la raza escogida
se reunirá alrededor del trono,
bendecirá la conducción de su gracia
y dará a conocer sus glorias».
Cuantos Dios ha escogido, cuantos Cristo ha redimido, cuantos el Espíritu ha llamado—cuantos creen en Jesús, cruzarán a salvo el mar divisor. Aún no todos hemos desembarcado a salvo: «Parte del ejército ha cruzado la inundación—y parte está cruzando ahora». La vanguardia del ejército ya ha alcanzado la orilla. Estamos marchando por las profundidades; en este día seguimos de cerca a nuestro Guía hacia el corazón del mar. Tengamos buen ánimo: la retaguardia pronto estará donde ya está la vanguardia; los últimos de los escogidos pronto habrán cruzado el mar, y entonces se oirá el cántico de triunfo, cuando todos estén seguros.
¡Pero oh! Si uno solo faltara—¡oh! Si uno de su familia escogida debiera ser desechado—haría una discordia eterna en el cántico de los redimidos, y cortaría las cuerdas de las arpas del paraíso, de modo que jamás podría arrancárseles música.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: January 21 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.