Ayuda para cada día

Ningún día es ordinario a los ojos de Dios

Ningún día es común si tenemos ojos para ver los esplendores velados que encierran sus oportunidades y su rutina aparentemente monótona. Toda tarea trae la posibilidad de un servicio digno de recompensa divina.

Ningún día es ordinario

Ningún día es común, si tan solo tuviéramos ojos para ver los esplendores velados que se esconden en sus oportunidades, en su rutina sencilla y aparentemente monótona. No hay deber que llegue a nuestras manos que no nos traiga la posibilidad de un servicio digno de rey, con recompensa divina.

"Y al que dé a uno de estos pequeñitos aunque no sea más que un vaso de agua fría, por ser discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa." Mateo 10:42

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: No day is commonplace

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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