La ley no puede condenar a un creyente, porque Cristo la ha cumplido por él. La justicia divina no puede condenarlo, porque Cristo la ha satisfecho. Sus pecados no pueden condenarlo, porque son perdonados por la sangre de Cristo. Y su propia conciencia, sobre justos fundamentos, no puede condenarlo, porque Cristo, que es mayor que su conciencia, lo ha absuelto.
Fuente y atribución
Autor original: Thomas Brooks
Título original: Pithy gems from Thomas Brooks — 216
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Thomas Brooks, publicado originalmente en Grace Gems.