El Retrato del Hombre Piadoso

No abraces las muñecas del mundo y olvides tu hogar eterno

El alma entregada al mundo se sepulta en lo terrenal antes que el cuerpo; el cristiano debe apartarse de una tierra que pronto pasa y fijar el corazón en su hogar eterno.

Besando y abrazando sus muñecos

«Porque ya os he dicho muchas veces, y ahora lo repito aun con lágrimas, que muchos andan como enemigos de la cruz de Cristo; su fin es la perdición, su dios es el vientre, y su gloria está en su vergüenza, y tienen la mente puesta en las cosas terrenales» Filipenses 3:18-19

Ser piadoso y terreno al mismo tiempo es una contradicción. Quienes están devorados por el mundo serán rechazados, como impíos, en el tribunal del juicio. Leemos que la tierra tragó viva a Coré, Núm. 16:32. Este juicio cae sobre muchos: la tierra se traga su tiempo, sus pensamientos y sus conversaciones. Son sepultados dos veces; sus corazones son sepultados en la tierra antes que sus cuerpos. ¡Qué triste es que el alma, esa cosa principesca, hecha para la comunión con Dios y con los ángeles, sea puesta a moler en el molino y hecha esclava de la tierra! ¡Cuán parecido al pródigo se ha vuelto el alma, que prefiere conversar con los cerdos y alimentarse de las vainas antes que aspirar a la comunión con la Deidad bendita! Así Satanás engaña a los hombres y los aparta del cielo haciéndoles buscar un cielo aquí en la tierra.

Dios mismo nos toca retirada para apartarnos del mundo. «No améis al mundo» 1 Juan 2:15. «No os conforméis a este mundo» Romanos 12:2. No vayáis tras sus honores y sus ganancias.

Considerad cuánto rebaja a un cristiano el tener la mente puesta en lo terrenal. A veces nos reímos de los niños cuando los vemos ocuparse con juguetes, besando y abrazando sus muñecos, etc., ¡cuando nosotros hacemos lo mismo! A la muerte, ¿qué será todo el mundo que tanto abrazamos y besamos sino como una muñeca de trapo? No nos dará más consuelo entonces. ¡Cuánto rebaja a un alma nacida del cielo el ocuparse de estas cosas!

Considerad qué cosa tan pobre y despreciable es el mundo. No vale la pena fijar en él los afectos; no puede llenar el corazón. La criatura no llenará el alma más de lo que una gota llena un cubo. Aquella poca dulzura que extraemos de la criatura está mezclada con amargor. Y este dulzor imperfecto no durará mucho: «el mundo pasa».

El mundo cambia constantemente. Nunca es constante excepto en sus decepciones. ¡Cuán pronto podemos mudar nuestro alojamiento y hacer del polvo nuestra almohada! El mundo no es sino una gran posada donde hemos de quedarnos una o dos noches, y luego partir. ¡Qué locura tan grande es poner el corazón en nuestra posada hasta el punto de olvidar nuestro hogar eterno!

Fuente y atribución

Autor original: Thomas Watson

Título original: El Retrato del Hombre Piadoso — Kissing and hugging

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Thomas Watson, publicado originalmente en Grace Gems.

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