Esta es una sentencia muy amplia. Extiende una mano de vasto alcance. Nos coloca, por así decirlo, sobre un alto monte, como aquel en que el Señor estuvo cuando fue tentado por Satanás, y nos dice: "Miren a su alrededor; ahora no hay una sola de estas cosas que deban amar". Nos lleva por las calles de una ciudad abigarrada; nos muestra escaparates llenos de objetos de belleza y adorno; nos señala toda la riqueza y grandeza de los nobles y poderosos, y todo lo que el corazón humano admira y ama. Y habiendo puesto así ante nosotros, como Satanás ante nuestro Señor en el alto monte, los reinos del mundo, dice, no como él: "Todo esto te daré", sino: "Todo esto te quito. Ninguna de estas cosas es para ti. No debes amar ni uno de estos relucientes adornos; no debes tocar ni uno, ni apenas mirarlos".
El precepto nos lleva por el mundo como una madre lleva a un niño por un bazar, con juguetes y adornos por todas partes, y le dice: "No debes tocar ni una de estas cosas". De manera semejante, el precepto nos llevaría, por así decirlo, por el mundo, y cuando hubiéramos mirado todos sus juguetes y sus adornos, resonaría en nuestros oídos: "No toques ninguno de ellos; no son tuyos; no son para que los goces, ni siquiera para que los codicies". ¿Puede algo menos que esto pretenderse con aquellas palabras que deben resonar siempre en los oídos de los hijos de Dios: "No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo"?
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: March 7
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.