El que te dio el aliento, puede tomarlo de vuelta, pero tú no puedes entregarlo tú mismo. Morir por tu propia mano no es escapar del sufrimiento, sino sumirte en él para siempre, pues sabemos que ningún asesino tiene vida eterna que more en él. Por tanto, quien se mata a sí mismo, si sabe lo que está haciendo, da segura evidencia de que la vida eterna no está en él.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: Pithy gems from Spurgeon — He who gave you breath, may take it back—but you may
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.