Consuelo para peregrinos

No fue la miseria humana sino el amor divino lo que trajo a Jesús

Jesús vino al mundo con un pueblo definido en su mente, una obra definida en su mano y un principio definido en su corazón: el amor eterno e insondable que salva a su pueblo.

«Llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.» Mateo 1:21

Este versículo enseña que Jesús vino al mundo teniendo... un pueblo definido en su mente, una obra definida en su mano y un principio definido en su corazón.

¡Él tenía un PUEBLO definido en su mente! Simplemente son llamados «su pueblo». Él tenía... un interés especial en ellos, un derecho especial sobre ellos y un cuidado especial por ellos.

Les fueron dados como prenda del amor de su Padre — para ser sus compañeros, su gozo y su deleite; su corona y su gloria. Ellos estaban... hundidos en el pecado y la miseria, bajo la condenación de la ley, ¡cautivos del príncipe de las tinieblas!

¡Eran sus ovejas — pero ovejas perdidas!

¡Eran sus joyas — pero joyas en un montón de basura!

¡Era su esposa — pero en estado de adulterio!

Él tenía... el ojo de su omnisciencia vigilándolos, el amor de su corazón persiguiéndolos y el brazo de su omnipotencia protegiéndolos.

Su ojo estaba sobre ellos... cuando estaba en el cielo en el seno de su Padre, y cuando fue encerrado en el vientre de María. ¡Su ojo siempre estuvo — y siempre estará — sobre ellos, desde el principio hasta el fin de los tiempos, para salvarlos y llevarlos seguros a la gloria!

¡Él tenía una OBRA definida en su mano! Era una obra para su Padre — y una obra para su pueblo. Él tenía... la ley que cumplir, la justicia que satisfacer, el pecado que quitar, el cielo que abrir, a Satanás que vencer, ¡la muerte que destruir!

Esta obra Él se dispuso a realizar — hasta que en triunfo exclamó: «¡Consumado es!»

Él tenía un PRINCIPIO definido en su corazón. ¿Y cuál era aquel poderoso principio, que lo trajo... del cielo — a la tierra, de la gloria — al desprecio, de la dicha inefable — al dolor incomprensible?

¡Fue el AMOR! El amor, el atributo rector de su naturaleza, el rasgo prominente de su carácter, la regla de su conducta hacia su pueblo. Fue el amor el que... existió eternamente en su seno, avivó su corazón y dirigió sus caminos.

¡Fue... amor eterno, amor inmutable, amor omnipotente, amor invencible, amor insondable!

¡Fue este sagrado principio el que condujo a Jesús a nuestro mundo — y lo guio por todas las etapas de su obra redentora!

Su nombre, entonces, es «Jesús» — ¡porque él ama y salva a todo su pueblo!

Nunca pienses que fue meramente la miseria humana, o los lúgubres clamores de mortales sufrientes — lo que trajo a Jesús a nuestro mundo; pues si estos lo movieran, ¡ciertamente él vaciaría el mismo infierno!

¡No fue la miseria humana — sino el amor divino!

¡No fueron los clamores del hombre — sino su propia gloria, lo que trajo a Jehová Jesús a circunstancias de sufrimiento y a una condición miserable!

¡Oh, el amor! ¡la profundidad del amor de Jesús!

Fuente y atribución

Autor original: James Smith

Título original: It was not human misery — but divine love!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de James Smith, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura