No hay camino intermedio al cielo; no hay estado intermedio entre el infierno y el cielo, ningún purgatorio para esa numerosa clase que se considera apenas buena para el cielo y apenas mala para el infierno. No; no hay camino ni estado intermedio. Debemos ganar a Cristo como nuestro Jesús bendito y con él gozar de la dicha y gloria del cielo, o hundirnos en el infierno con todos nuestros pecados sobre nuestra cabeza bajo su ceño terrible. El alma que ha sido cautivada por la hermosura y la dicha de Jesús anhela ganarle, y no por un día, un mes o un año, sino por la eternidad; pues al obtenerle a él, obtiene todo lo que Dios puede dar al alma humana creada inmortal y para la inmortalidad.
Bajo la influencia de su gracia, el alma siente a veces, aun aquí abajo, todos sus poderes inmortales despertando a una vida celestial y activa, y mira con fe y esperanza a una eternidad gloriosa, donde será puesta en posesión del mayor gozo que Dios puede dar al hombre: la unión con él en virtud de la unión con su amado Hijo, según aquellas maravillosas palabras del Redentor: «Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros».
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: May 27
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.