"El que no está conmigo — está contra mí; y el que no recoge conmigo — desparrama." Mateo 12:30.
En el mundo se discuten muchos temas opuestos, y se defienden muchas causas encontradas — respecto a los cuales podemos decir que no estamos de ningún lado; pero en cuanto a los reclamos de Cristo y a los asuntos de la religión — la neutralidad es del todo imposible. Queda claramente revelado en la Palabra de Dios que solo hay dos caminos, en uno u otro de los cuales todos los seres humanos transitan. No existe ninguna condición intermedia. Si no somos amigos de Dios — somos sus enemigos. Si no hemos sido vivificados por la gracia divina — estamos muertos en delitos y pecados. Si no somos perdonados — somos condenados. Es imposible ocupar terreno neutral alguno entre los ejércitos del Príncipe de la luz — y el Príncipe de las tinieblas. "Sabemos", dice el apóstol Juan, "que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno."
Es cierto que no todos son igualmente santos, por un lado; ni todos han llegado al mismo extremo en el pecado, por el otro; pero aunque pueda haber así múltiples gradaciones, hay una sola línea divisoria por la que toda la raza de Adán se separa. "Y otra vez veréis la distinción entre el justo y el impío — entre los que sirven a Dios y los que no le sirven."
"¿Quién está de parte del Señor?" fue la pregunta de Moisés. No puede plantearse una cuestión más importante. Lector, ¿no deberías resolver, con la ayuda de la gracia divina, estar ahora de aquel lado en el que desearás haber estado — cuando suene la trompeta del arcángel, y cuando los muertos despavoridos salgan en enjambre de sus sepulcros para oír su sentencia final! Ten por seguro que el lado del Señor es el más feliz, el más seguro y el más honroso; es el lado en el que se hallan todos los santos y fieles de todo el universo; es el lado de la verdad y la justicia, del amor, la misericordia y la paz.
Si estamos del lado del Señor, Él estará del nuestro; y teniéndolo por guardián y guía — no necesitamos alarmarnos aunque diez mil enemigos se levanten contra nosotros. "El Señor es mi luz y mi salvación — ¿a quién temeré? El Señor es la fortaleza de mi vida — ¿de quién habré de temer?"
Si quisiéramos quedar indefensos en la hora del peligro; si quisiéramos quedar sin apoyo en el día de la aflicción y la angustia; si quisiéramos que nuestras almas estuvieran sin un solo rayo de esperanza cuando el último enemigo nos mirare de frente; si quisiéramos perdidos por toda la eternidad, y tener nuestra parte con aquellos que serán eternamente desterrados de la presencia del Señor; si tal es nuestro deseo — entonces escojamos el lado de los impíos, sigamos sus placeres carnales y andemos conforme al curso de este presente mundo malo.
Pero si quisiéramos tener paz con Dios; si quisiéramos tener una seguridad fundada de una inmortalidad bendita; si quisiéramos tener los brazos eternos debajo de nuestra almohada moribunda; si quisiéramos oír en aquel gran día el lenguaje arrebatador, "Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo!" — en una palabra, si quisiéramos ser felices en la vida, felices en la muerte y felices para siempre — escojamos el lado de Cristo, sigámoslo y entreguémonos a Él sin reservas.
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: Neutrality Condemned
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.